Investigación aplicada en exosomas 

Súbitamente, estas pequeñas vesículas que antes se consideraban una forma de eliminar desechos, se reconocen ahora como una forma furtiva de comunicación extracelular. Tanto por su bicapa lipídica derivada de la membrana celular, como por su cargamento organizado, los exosomas están atrayendo el interés como biomarcadores de enfermedad y como sistemas de nanopartículas dirigidas para la administración de medicamentos. 

La mayoría de las células, si no todas, liberan exosomas y los cargamentos que contienen esos exosomas pueden ser indicadores de la salud celular. El examen del cargamento de los exosomas puede revelar un atisbo de los motivos de las células: ¿Están enviando una señal de “todo va bien” o un SOS de auxilio? Los exosomas se pueden aislar de muestras de fluidos conocidas como biopsias líquidas y analizarse para identificar biomarcadores de enfermedad. Dado que las biopsias líquidas son menos invasivas que otros procedimientos de biopsia, se pueden obtener con mayor frecuencia y con menos alteraciones en la vida del paciente, lo que permite un nivel de supervisión de la enfermedad que antes no era posible. Los exosomas también se pueden utilizar para evaluar la respuesta terapéutica y las recidivas en las enfermedades antes que otros métodos. 

Otros aprovechan la bicapa lipídica de los exosomas, tan familiar para las células, como envoltura para ciertos compuestos difíciles de introducir. La investigación para hacer de los exosomas sistemas de entrega en forma de nanopartículas está creciendo rápidamente, junto con los límites de lo que puede permear las membranas celulares. Las nanopartículas exosomales permiten el uso terapéutico de moléculas más grandes no polares o hidrófobas, así como de moléculas que podrían causar toxicidad sistémica. Las células las incorporarán con rapidez en forma de cargamento exosomal, lo que permite que los exosomas produzcan sus efectos de forma altamente dirigida.